EL NIÑO MECIDO ENTRE LOS BRAZOS DE LA MADRE

DE OLA EN OLA,

DE RAMA EN RAMA,

EL VIENTO SILBA

CADA MAÑANA.

DE SOL A SOL,

DE LUNA A LUNA,

LA MADRE MECE

MECE LA CUNA.

ESTÉ EN LA PLAYA

O ESTÉ EN EL PUERTO,

LA BARCA MÍA

LA LLEVA EL VIENTO.

(ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO)