UN DÍA EN EL ZOO

Ayer estuve en el zoo

con mi tía Leonor 

y vimos a los monos  

que estaban haciendo el bobo.

 

¡Qué saltos, qué empujones, qué algarabía!

¡Qué brincos, qué gritos los que allí se oían!  

Agarrado a un barrote

un mono nos miraba

con la mano en el cogote. 

 

Luego empezó a bajar

y una vez que estuvo abajo

extendió el brazo  

para poderme tocar. 

 

Por dar al mono ese capricho 

mi mano hacia él extendí.  

Mas mi tía decía tirando de mí:

¡Jesús, qué bicho, Jesús, qué bicho!  

 

Ayer estuve en el zoo   

y vi al elefante  

moviendo las orejas 

atrás y adelante.  

 

Parecía que bailaba,

pues todo él se meneaba    

con ritmo elegante

alargando la trompa a los visitantes.

 

Ayer estuve en el zoo   

y me divertí un montón. 

Sólo me fui a la hora de cenar 

de la mano de mi tía que decía sin cesar: 

¡Jesús, qué bicho, Jesús, qué bicho! 

                C. Armijo